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Jorge Guillén
Ma tu perché ritorni a tanta noia? Dice Virgilio a Dante, "Inferno", I, 76. Los destructores siempre van delante, Cada día con más poder y saña, Sin enemigo ya que los espante. Triunfa el secuestro con olor de hazaña, Que pone en haz la hez del bicho humano. Ni el más iluso al fin la historia engaña. El infierno al...
Inferno
Delfina Acosta
Sólo tu voz es dulce, poesía, porque por ella he sido yo narrada. Con tierna obstinación tus ojos pones donde clavé, vencida, mi mirada. Ya te mandaron a morir, mas tú como una flor del campo te levantas. La hoguera preparada para ti en tus lozanos pétalos se lava. Porque eres mustia entre las bestias todas, garza de i...
Poesía
Antonia Álvarez Álvarez
Pero la vida, ¡ah!, pero la vida..., tacto del tiempo, túmulo de instantes: un respiro, una muerte, otro respiro. Qué saberse, sin más, sobre la tarde. Ni lágrimas ni risas hacen falta. Para la vida, el aire. Sólo el ai...
Respiro
Justo Braga
Ahí están los gimnastas gastando inútilmente su energía. ¡Cuánto mejor sería ahorrar tanta destreza! Se esfuerzan cada día, en un una nueva marca. Recorren mil metros al minuto mientras atisban a lo lejos la meta y se mofan de nosotros, los poetas holgazanes sin honra. No saben estos gimnastas puristas que también a ...
Los gimnastas
Marilina Rébora
No os acongojéis por falta de comida y menos todavía por lo que el cuerpo cubre, ya que más que el comer vale la propia vida y más aún el cuerpo que lo que lo recubre. Mirad las azucenas, no hilan pero crecen y nadie se ha ataviado como ellas hasta ahora; si Dios así las viste y de nada adolecen, qué no os dará a vo...
Confianza en la providencia de dios
Gaspar Melchor de Jovellanos
Quis tam patiens ut teneat se? (JUVENAL) Déjame, Arnesto, déjame que llore los fieros males de mi patria, deja que su ruïna y perdición lamente; y si no quieres que en el centro obscuro de esta prisión la pena me consuma, déjame al menos que levante el grito contra el desorden; deja que a la tinta mezclando hiel y ...
A arnesto
María Eugenia Caseiro
Plata encendida tus pasos de romero al sol mis pasos bruma y montaña el mundo nuestro aposento en que te ríes reímos la extensión de transvelar nuestras naves al desvelo volar volar volar única circunstancia de ti sin ti descarnado tan tuyo, tan mío sin ti sin aquel que n...
Pasos
Francisco Álvarez
Beso indeleble, beso insuficiente, compendio de inseguras realidades y perspectivas de fugacidades, entre ayer y mañana estrecho puente. A tu vida amarrada, dependiente de tan inciertas eventualidades, y víctima de mis perplejidades, por no hacerme en tu vida permanente. Hacia ti van mis aguas encauzadas, con fuerz...
Sólo tenemos un beso
Mario Meléndez
Vengan a ver mi poesía no está hecha de material ligero aguantará perfectamente el invierno y en verano refrescará las mentes y los cuerpos Hay poderosas vigas entre cada verso hay listones apuntalando mis palabras Y si la lluvia desea entrar pondré mis sueños en el techo y taparé las goteras con mi propio dolo
Para mayor seguridad
Luis de Góngora
Mientras por competir con tu cabello Oro bruñido al sol relumbra en vano, Mientras con menosprecio en medio el llano Mira tu blanca frente al lilio bello; Mientras a cada labio, por cogello, Siguen más ojos que al clavel temprano, Y mientras triunfa con desdén lozano Del luciente cristal tu gentil cuello, Goza cuel...
Mientras por competir con tu cabello
Antonio Fernández Lera
El bosque que se acerca es un bosque sin lluvia y es un bosque de viento, frío y muerto. Su arena seca nos encierra en el olvido. Bosque de mugre y de tristeza. Cada vez que lloramos humedecemos la tierra. La hierba que florece no sobrevive. Comemos tierra. Dormimos. Observamos el movimiento del bosque bajo las est...
Canción del bosque
Rubén Izaguirre Fiallos
No recuerdo este lunar que hoy aparece en uno de mis brazos. Estuve tomando café, ayer, hasta muy tarde. Y quizá sea eso: un pequeño náufrago de café que no pudo llegar hasta mis labios. Mañana, lo interrogaré más despacio: de qué planeta vino, quién lo trajo, que busca en mí; si sabe algo de poesía o conoce sobre la...
Mala memoria
Pablo Neruda
E P I S O D I O DIJISTE Libertad antes que nadie, cuando el susurro iba de piedra en piedra, escondido en los patios, humillado. Dijiste Libertad antes que nadie. Liberaste al hijo del esclavo. Iban como las sombras mercaderes vendiendo sangre de mares extraños. Liberaste al hijo del esclavo. Estableciste la primera...
José miguel carrera (1810)
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Hay que volar en este tiempo, a dónde? Sin alas, sin avión, volar sin duda: ya los pasos pasaron sin remedio, Vno elevaron los pies del pasajero. Hay que volar a cada instante como las águilas, las moscas y los días, hay que vencer los ojos de Saturno y establecer allí nuevas campanas. Ya ...
Cien sonetos de amor
Juan Ramón Jiménez
Todos los días yo soy yo. Pero ¡qué pocos días soy yo! Todos los días el cielo vive en mis ojos. Mas ¿cuándo es dios? Todos los días me hablas. Y ¡qué pocas veces oigo tu voz!
La fiesta
Pablo Neruda
20 poemas de amor y una canción desesperada Inclinado en las tardes tiro mis tristes redes a tus ojos oceánicos. Allí se estira y arde en la más alta hoguera mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago. Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes que olean como el mar a la orilla de un faro. Sólo guarda...
20 poemas de amor y una canción desesperadapoema 7
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Ya eres mía. Reposa con tu sueño en mi sueño. Amor, dolor, trabajos, deben dormir ahora. Gira la noche sobre sus invisibles ruedas y junto a mí eres pura como el ámbar dormido. Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños. Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo. Ninguna viajará por la som...
Cien sonetos de amor
Octavio Paz
Altos muros del agua, torres altas, aguas de pronto negras contra nada, impenetrables, verdes, grises aguas, aguas de pronto blancas, deslumbradas. Aguas como el principio de las aguas, como el principio mismo antes del agua, las aguas inundadas por el agua, aniquilando lo que finge el agua. El resonante tigre...
Mar por la tarde
Nicomedes Santa Cruz
¿Qué hemos de hacer nosotros los negros que no sabemos ni leer? Fregar escupideras en los grandes hoteles encerar y barrer manejar ascensores en el Gran Club servirles de beber o hacer que el cadillac sea más lujoso vistiendo la librea de chofer. Tenemos la respuesta siempre lista: en París “oui, monsieur” y en Georg...
Muerte en el ring
Alfredo Lavergne
La gente de símbolos ojerosos y rutinarios Los payasos Los acróbatas Los equilibristas La población de estrellas Los que se retocan Los que saltan Los que bailan. Todos viajan Por el hechizo Por el artificio Por el motor De buscar placer. Yo Por las noches camino hacia mi ciudad Y despierto con el pasaport...
Nomenclatura
Marilina Rébora
Estoy sola, Señor, y hay mucha gente en torno, estoy triste —no obstante la riente algazara— y mi imagen es débil, perdida, sin contorno, bien que la luz del sol le dé sobre la cara. Temerosa, Señor, del más humilde adorno y de otras tantas cosas que el mundo nos depara, pienso en la noche próxima del viaje sin reto...
Renacer
Roque Dalton
Como un ángel social de alto velamen, lejano de la angustia y capitán de nueva clorofila, como una flor indomeñable que falta haríale al maíz en la coronación de su significado, como un lejano caracol que huyó del pecho rojo, caminaré desde hoy gritando que conozco, aunque resulte herida mi bondad y mi sangre ...
Hablando para mí
Luis Benítez
Esta mañana escribí dos poemas. No me pregunto ya por el sentido que tiene o no tiene este oficio oscuro. Simplemente es otra manera, posible, de estar vivo. Me pregunto por el origen de esas dos cosas que ahora están sobre la mesa, no exactamente hechas de papel y de pigmentos. Por los hombres que lo han dicho mejor y...
Esta mañana escribí dos poemas
Luis de Góngora
Cual parece al romper de la mañana Aljófar blanco sobre frescas rosas, O cual por manos hecha, artificiosas, Bordadura de perlas sobre grana, Tales de mi pastora soberana Parecían las lágrimas hermosas Sobre las dos mejillas milagrosas, De quien mezcladas leche y sangre mana. Lanzando a vueltas de su tierno llanto ...
Al llanto y suspiros de una dama
Pablo Neruda
LAS piedrecitas puras, olivas ovaladas fueron antes población de las viñas del océano, racimos agrupados, uvas de los panales sumergidos: la ola las desgranaba, caían en el viento, rodaban al abismo abismo abismo entre lentos pescados, sonámbulas medusas, colas de lacerantes tiburones, corvinas como balas! las piedras ...
Piedras para maría
Toni García Arias
Callabas. Bajo la blanca noche de agosto temblaban estériles y ausentes las sombras de nuestras figuras, como el rumor del viento que nacía de los árboles y moría en nuestros labios sin decir nada. Una bandada de pájaros negros cruzó por nuestros ojos, sin saber a dónde ir, dónde esconderse. Me invadió un aire frío, un...
Silencio
Alfonsina Storni
Hoy me mira la luna blanca y desmesurada. Es la misma de anoche, la misma de mañana. Pero es otra, que nunca fue tan grande y tan pálida. Tiemblo como las luces tiemblan sobre las aguas. Tiemblo como en los ojos suelen temblar las lágrimas. Tiemblo como en las carnes sabe temblar el alma. ¡Oh! la luna ha m...
Viaje
Oscar Ferreiro
Yo ya no sé qué se puede decir y estoy hablando que se puede alentar y estoy pensando en no sé qué figuras desvaídas, en no sé qué quimeras obsoletas de galopes cayendo hacia la nada. Y me pongo a cantar pero el sollozo el sollozo que anuda tu garganta ese oscuro sollozo que del fondo sube entre lutos y geranios trist...
Yo ya no sé
Alejandra Pizarnik
Este temporal a destiempo, estas rejas en las niñas de mis ojos, esta pequeña historia de amor que se cierra como un abanico que abierto mostraba a la bella alucinada: la más desnuda del bosque en el silencio musical de los abrazos.
Naufragio inconcluso
Pablo Neruda
Fundé con pájaros y gritos de sol la morada: temprano a la hora del manantial, salí al frío a ver los materiales del crecimiento: olores de lodo y sombra, medallas que la noche dejó sobre los temblorosos follajes y la hierba. Salí vestido de agua, me extendí como un río hacia el horizonte que los más antiguos geógrafo...
El sobreviviente saluda a los pájaros
Blanca Andreu
Escucha, escúchame, nada de vidrios verdes o doscientos días de historia, o de libros abiertos como heridas abiertas, o de lunas de Jonia y cosas así, sino sólo beber yedra mala, y zarzas, y erizadas anémonas ...
Escucha, escúchame
Federico García Lorca
Yo te miré a los ojos cuando era niño y bueno. Tus manos me rozaron Y me diste un beso. (Los relojes llevan la misma cadencia, Y las noches tienen las mismas estrellas.) Y se abrió mi corazón Como una flor bajo el cielo, Los pétalos de lujuria Y los estambres de sueño. (Los relojes llevan la misma cadencia, ...
Madrigal
Alfredo Lavergne
Te distraen El extranjero en tu ciudad Los asociados entre sí de corazón Tu gente en los símbolos La ciencia La ideología El sortilegio La teoría De la Evolución universal que engendró el Terror El rescate de la memoria histórica Y el sentimiento de haber sido observado Entre tanto disperso.
La plaza
José Ángel Buesa
Quizás te diga un día que dejé de quererte, aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y acaso no comprendas, en esa despedida, que, aunque el amor nos une, nos separa la vida. Quizás te diga un día que se me fue el amor, y cerraré los ojos para amarte mejor, porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos, nues...
Poema
Carlos Edmundo de Ory
Vamos juntos es admitido el tren de amor El humo unido de los cigarrillos Bendita sea nuestra trinitaria Y mañana los tres campearemos en no se sabe cuál rincón rinconocido He conocido a un amigo con quien vivo Es una pesadilla tocar su alma naque Es un sueño agitado tenerlo cerca mente porque tiene arrebatos de batr...
Poema escrito con el torso desnudo
Pablo Neruda
AQUÍ viene el árbol, el árbol de la tormenta, el árbol del pueblo. De la tierra suben sus héroes como las hojas por la savia, y el viento estrella los follajes de muchedumbre rumorosa, hasta que cae la semilla del pan otra vez a la tierra. Aquí viene el árbol, el árbol nutrido por muertos desnudos, ...
Los libertadores
Luis de Góngora
El Cuarto Enrico yace mal herido Y peor muerto de plebeya mano; El que rompió escuadrones y dio al llano Más sangre que agua Orión humedecido, Glorïoso francés, esclarecido Conducidor de ejércitos; que en vano De lilios de oro el ya cabello cano Y de guarda real iba ceñido. Una temeridad astas desprecia, Una traici...
En la muerte de enrique iv, rey de francia
David Escobar Galindo
Lo ausente no está ausente, sólo apenas distante del instante. Al poner el oído fantasioso junto a la laminilla que separa lo presente y lo ausente, una vaga corriente se incorpora, flor que surge del fondo del latido, y así ya no es posible distinguir lo que está y lo que estuvo, y ya la ausencia duerme entre mis si...
Lo ausente no está ausente
Paz Díez Taboada
Bajo la luz aquélla que en la acera oscilaba, me la encontré en París. La tarde era muy fría y en el viejo café lloraban los velones. Me asaltó por la espalda en Leningrado, una mañana cruel, soñando con el ronco borbotear del samovar panzudo. También estaba allí, bajando la avenida de frente a Times Square, ...
Compañía
Dina Posada
Nerviosa la hora parpadea ante el tiempo que se ahorca me rodea me cava me lame una dicha sin tamaño ni fondo mis dedos agonizando en tus costados se pierden con el mundo en un suspiro
Orgasmo i
en español
Un hombre y una mujer llegan a Belén de Judá... Sus rostros lucen cansados, en sus ojos se puede ver el esfuerzo realizado por llegar. Son ellos María y José... Han venido desde Nazaret cumpliendo en humildad con un edicto que ha sido promulgado, y firmado por Augusto César, el emperador romano. El ha decidido los tri...
Noche de hosanna
Mario Benedetti
Tengo la convicción de que no existes y sin embargo te oigo cada noche te invento a veces con mi vanidad o mi desolación o mi modorra del infinito mar viene su asombro lo escucho como un salmo y pese a todo tan convencido estoy de que no existes que te aguardo en mi sueño para luego.
Sirena
Francisco Álvarez
Permíteme explorar tu geografía y aprender los secretos de tu historia. Yo te abriré el caudal de mi memoria, me guardarás en ti, y tú serás mía. Contemplaré de cerca tu paisaje, observándolo dulce y lentamente, y con el gesto alegre y sonriente aprestaré mi cuerpo para el viaje. Desataré en mis manos diez corceles...
Tu geografía
Lope de Vega
Quejosas, Dorotea, están las flores, que las colores las habéis hurtado; y la frígida nieve se ha quejado de que mayores son vuestros rigores. Quejoso está el amor, que los amores se han remitido a vuestro pecho helado, y el sol, que en vuestros ojos abrasado desprecia los laureles vencedores. Quejosa está de vos n...
Quejosas, dorotea, están las flores
Luis de Góngora
Vuela, pensamiento, y diles A los ojos que te envío Que eres mío. Celosa el alma te envía Por diligente ministro, Con poderes de registro Y con malicias de espía; Trata los aires de día, Pisa de noche las salas Con tan invisibles alas Cuanto con pasos sutiles. Vuela, pensamiento, y diles A los ojos que te envío Que...
Vuela, pensamiento, y diles
Juan Ramón Jiménez
Verde brillor sobre el oscuro verde. Nido profundo de hojas y rumor, donde el pájaro late, el agua vive, y el hombre y la mujer callan, tapados (el áureo centro abierto en torno de la desnudez única) por el azul redondo de luz sola en donde está la eternidad. Pabellón vivo, firme plenitud, para descanso natural del ...
El oasis
Claudio Rodríguez
Qué distinto el amor es junto al mar que en mi tierra nativa, cautiva, a la que siempre cantaré, a la orilla del temple de sus ríos, con su inocencia y su clarividencia, con esa compañía que estremece, viendo caer la verdadera lágrima del cielo cuando la noche es larga y el alba es clara. Nunca sé por qué siento com...
Sin adiós
Garcilaso de la Vega
Echado está por tierra el fundamento que mi vivir cansado sostenía. ¡Oh cuánto bien se acaba en solo un día! ¡Oh cuántas esperanzas lleva el viento! ¡Oh cuán ocioso está mi pensamiento cuando se ocupa en bien de cosa mía! A mi esperanza, así como a baldía, mil veces la castiga mi tormento. Las más veces me entrego,...
Soneto xxvi
Ángeles Carbajal
Algunas tardes de domingo tienen los ojos tristes. Es como si en ellas se hubiera detenido la vida para siempre. Lirios azules, pensamientos, silenciosa enredadera de las madreselvas; las humildes flores de la estación tiemblan. Un tren se pierde borroso en la lejanía y es la imagen de un tiempo que no existe; un cuadr...
Algunas tardes de domingo tienen los ojos tristes
Alfredo Buxán
A Félix del Olmo, in memoriam Cede el cuerpo a la fuerza del sol sobre la arena, a la fatiga. Humilla mansamente la testuz ante el vilo de la vida y reclama –inerme ruego– exactitud, limpieza, brevedad. Amaga su fulgor la luna sola. Expira el hombre en paz como paloma breve.
La rendición
Luis de Góngora
De chinches y de mulas voy comido, Las unas culpa de una cama vieja, Las otras de un Señor que me las deja Veinte días y más, y se ha partido. De vos, madera anciana, me despido, Miembros de algún navío de vendeja, Patria común de la nación bermeja, Que un mes sin deudo de mi sangre ha sido. Venid, mulas, con cuyos...
De chinches y de mulas voy comido
Claribel Alegría
Solos de nuevo solos sin palabras sin gestos sin adornos con un sabor a fruta en nuestros cuerpos.
Solos de nuevo
Ramón López Velarde
¿Existirá? ¡Quién sabe! Mi instinto la presiente; dejad que yo la alabe previamente. Alerta el violín del querubín y susceptible al manzano terrenal, será a la vez risueña y gemebunda, como el agua profunda. Su índice y su pulgar, con una esbelta cruz, esbelto persignar. Diagonal de su busto, cadena alternativa de...
Dejad que la alabe
Alfredo Buxán
A Ulpiano Ros, en su búsqueda insomne. I Se apaga, envejecido, el párpado de un dios que en otro tiempo derrochaba ira. Se arrepiente, mendigo de sí mismo, del antiguo vigor de su soberbia. II Ausencia sólo ofrezco a los humanos, mi palabra no es luz: era vacuo lenguaje. Soy un ilustre muerto que se hospeda en la ...
Los dioses balbucientes
Rubén Darío
Metro mágico y rico que al alma expresas llameantes alegrías, penas arcanas, desde en los suaves labios de las princesas hasta en las bocas rojas de las gitanas. Las almas armoniosas buscan tu encanto, sonora rosa métrica que ardes y brillas, y España ve en tu ritmo, siente en tu canto sus hembras, sus claveles...
Elogio de la seguidilla
Salvador Díaz Mirón
Mi corazón percibe, sueña y presume. Y como envuelta en oro tejido en gasa, la tristeza de Verdi suspira y pasa en la cadencia fina como un perfume. Y frío de alta zona hiela y entume; y luz de sol poniente colora y rasa: y fe de gloria empírea pugna y fracasa, ¡como en ensayos torpes un ala implume! El sublime con...
Música fúnebre
Amado Nervo
"¡Donc bon soir, mon mignon et a demain!" ( Palabras que Ana me dejó escritas una noche en que tuvimos que separarnos. ) ¡Buenas noches, mi amor, y hasta mañana! Hasta mañana, sí, cuando amanezca, y yo, después de cuarenta años de incoherente soñar, abra y estriegue los ojos del espíritu, como quien ha dormido ...
Bon soir...
Antonio Colinas
Mira: a punto estás de penetrar en el bosque. Vas a dejar la casa blanca de la cima, tan plácida, tan llena de música y sosiego, y ahí te espera el bosque impenetrable. Irremediablemente deberás cruzarlo: el bosque que desciende por ladera escabrosa, el bosque en que no hay nadie y el bosque en el que puede ...
La prueba
Toni García Arias
Como una cinta de vídeo desgastada por el uso el recuerdo que tengo de ti ha perdido el sonido y algunas líneas. París te cubrió de tiempo, como una nevada de años que borra tus facciones y al pensar en Rue Cambon mis manos se llenan de cenizas que no logro componer y que ya no queman. Seguramente te amé. Mi naturaleza...
Una cinta de video
Delfina Acosta
Tal vez es culpa mía que haga frío, que rija ya el otoño, y que las hojas se borren de las ramas como pájaros, o se largue a llover a cualquier hora. O es sólo culpa nuestra. Por querernos un fuerte viento por las calles sopla. ¿Cuál mariposa recibió una piedra y mana sangre limpia de paloma? Un trébol por un beso, y...
Unigénita del sur
Amado Nervo
Ver en todas las cosas de un espíritu incógnito las huellas; contemplar sin cesar en las diáfanas noche misteriosas, la santa desnudez de las estrellas... ¡Esperar! ¡Esperar! ¿Qué? ¡Quién sabe! Tal vez una futura y no soñada paz... Sereno y fuerte, correr esa aventura sublime y portentosa de la muerte. Mie...
Via, veritas et vita
Lope de Vega
Querido manso mío, que venistes por sal mil veces junto aquella roca, y en mi grosera mano vuestra boca y vuestra lengua de clavel pusistes, ¿por qué montañas ásperas subistes que tal selvatiquez al alma os toca? ¿Qué furia os hizo condición tan loca que la memoria y la razón perdistes? Paced la anacardina, porque ...
Querido manso mío
Víctor Botas
A. C. Pontuleno, que vivió cinco años, once meses y veintinueve días, de sus padres, Délfico y Pontulena Prepusa Debéis guardar silencio: Se ha dormido tan dulcemente el Tiempo entre mis brazos.
Epitafio
Jorge Luis Borges
No arriesgue el mármol temerario gárrulas transgresiones al todopoder del olvido, enumerando con prolijidad el nombre, la opinión, los acontecimientos, la patria. Tanto abalorio bien adjudicado está a la tiniebla y el mármol no hable lo que callan los hombres. Lo esencial de la vida fenecida -la trémula esperan...
Inscripción en cualquier sepulcro
Manuel Acuña
Porque dejaste el mundo de dolores buscando en otro cielo la alegría que aquí, si nace, sólo dura un día, y eso entre sombras, dudas y temores. Porque en pos de otro mundo y de otras flores abandonaste esta región sombría, donde tu alma gigante se sentía condenada a continuos sinsabores. Yo vengo a decir mi enhorab...
Soneto
Pablo Neruda
Cien sonetos de amor Detrás de mí en la rama quiero verte. Poco a poco te convertiste en fruto. No te costó subir de las raíces cantando con tu sílaba de savia. Y aquí estarás primero en flor fragante, en la estatua de un beso convertida, hasta que sol y tierra, sangre y cielo, te otorguen la delicia y la dulzu...
Cien sonetos de amor
Luis de Góngora
Alta esperanza, gloria del estado, No sólo de Ayamonte mas de España, Si quien me da su lira no me engaña, A más os tiene el cielo destinado. De vuestra Fama oirá el clarín dorado, Émulo ya del Sol, cuanto el mar baña; Que trompas hasta aquí han sido de caña Las que memorias han solicitado. Alma al tiempo dará, vid...
Al marqués de ayamonte
Roxana Popelka
Ahora que no estoy contigo, que no estaré contigo nunca más, es bueno que te diga varias cosas: te engañé un montón de veces con algunos hombres mucho más jóvenes que tú porque sabía que eso era lo que más te dolía, y lo volvería a hacer créeme -te lo aseguro- que fue uno de los momentos más felices de mi vida. Cuando ...
Acerca de la verdad, acerca de la felicidad
José Asunción Silva
Mientras que acaso piensa tu tristeza en la patria distante y sientes frío al mirar donde estás, y el desvarío de la fiebre conmueve tu cabeza, yo soñando en tu amor y en tu belleza, amor jamás por mi desgracia mío de la profundidad de mi alma, envío a la pena un saludo de terneza. Si cuando va mi pensamiento erran...
A adriana
Gerardo Diego
Nada más Dejar la cabeza sobre la mesilla Y dormir con el sueño de Holofernes
Bandeja
Pablo Neruda
TODO el invierno, toda la batalla, todos los nidos del mojado hierro, en tu firmeza atravesada de aire, en tu ciudad silvestre se levantan. La cárcel renegada de las piedras, los hilos sumergidos de la espina, hacen de tu alambrada cabellera un pabellón de sombras minerales. Llanto erizado, eternidad del agua, monte ...
Araucaria
Federico García Lorca
No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No d...
Ciudad sin sueño
Santiago Montobbio
Pero se ve, pero se mira e, incluso, aunque sólo sea sombra, se respira. Lo sé al compás del silencio y con madre lluvia. Lo sé y lo sé dormido. Detrás del cristal, de nuevo alcohol los astillados ojos y siendo otro en un bar gris o absurdo: ahora es otro nombre de nunca, ahora te lo regalo, ahora es mentira, acaso par...
Detrás del cristal
Pablo Neruda
El sin cesar ha terminado en flores, en largo tiempo que extiende su camino en cinta, en la novedad del aire, y si por fin hallamos bajo el polvo el mecanismo del próximo futuro simplemente reconozcamos la alegría así como se presenta! Como una espiga más, de tal manera que el olvido contribuya a la claridad...
Las espigas
David Escobar Galindo
¡Belleza, flor de sueño, al fin alientas después de tanto espanto y tanto llanto! Porque también tu gracia puede tanto, Tanto más que el crujir de las afrentas. Después de la dolencia del espanto, Cómo surgen tus músicas sedientas: Surtidores que ayer fueron tormentas Murmullos que mañana serán canto. Se escondió t...
Ars poética
Pedro Salinas
Mientras haya alguna ventana abierta, ojos que vuelven del sueño, otra mañana que empieza. Mar con olas trajineras —mientras haya— trajinantes de alegrías, llevándolas y trayéndolas. Lino para la hilandera, árboles que se aventuren, —mientras haya— y viento para la vela. Jazmín, clavel, azucena, donde están, y don...
Confianza
Pablo Neruda
PAZ para los crepúsculos que vienen, paz para el puente, paz para el vino, paz para las letras que me buscan y que en mi sangre suben enredando el viejo canto con tierra y amores, paz para la ciudad en la mañana cuando despierta el pan, paz para el río Mississippi, río de las raíces: paz para la camisa de mi hermano, p...
Paz para los crepúsculos que vienen
Melchor de Palau
«Voy pesar—me dije el otro día— una lágrima mía.» y saqué del armario una balanza de suma precisión. «Ya sé cuál escoger: la no llorada dura y concrecionada que, cual badajo de campana rota, yace en mi corazón. ¡Qué peso va a tener! amor Sincero, con desdén traicionero pagado, la cuajó el aciago día en que perdí mi fe....
En el laboratorio
Ramón López Velarde
¡Bien hayas oh lejano y glorioso contento de volver a mirarla! ¡Qué desgano el del viaje de ahora, que me cubre de una angustia de pésame! Presiento la fuga del amor en este octubre. Corre la antigua posta en la llanura b...
Al volver
Hilario Barrero
Ni amarillo jaramago ni mármoles vencidos con su espalda quebrada de abandono; un tropel de invasores derriban al silencio en su alta clausura de pájaro exiliado, avanzando hacia el mar que se tiñe de guerra. Una brisa de hielo les derrota en la orilla sus pies petrificados, cegada por los dardos de sal su mirad...
Easter sunday en coney island
Dina Posada
Se calla la luz el sonido se apaga el aleteo de un grito deja caer sus plumas en nuestro lecho tus ojos desplomándose sobre mi cuerpo vencido me están escoltando al delirio
Orgasmo iii
Gustavo Adolfo Bécquer
Yo me he asomado a las profundas simas de la tierra y del cielo, y les he visto el fin o con los ojos o con el pensamiento. Mas ¡ay!, de un corazón llegué al abismo y me incliné un momento, y mi alma y mis ojos se turbaron: ¡Tan hondo era y tan negro!
Rima xlvii
José Asunción Silva
Juntos los dos reímos cierto día... ¡Ay, y reímos tanto que toda aquella risa bulliciosa se tornó pronto en llanto! Después, juntos los dos, alguna noche, reímos mucho, tanto, que quedó como huella de las lágrimas un misterioso encanto! Nacen hondos suspiros, de la orgía entre las copas cálidas y en ...
Páginas suyas
Francisco de Quevedo
Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido El adulterio la vergüenza al cielo, Pues que tan claramente y tan sin velo Has los hidalgos huesos ofendido. Por Dios, por ti, por mí, por tu marido, Que no sepa tu infamia todo el suelo: Cierra la puerta, vive con recelo, Que el pecado nació para escondido. No digo yo ...
A una adúltera
Ramón López Velarde
A Alfonso Cravioto Fuérame dado remontar el río de los años, y en una reconquista feliz de mi ignorancia, ser de nuevo la frente limpia y bárbara del niño... Volver a ser el arrebol, y el húmedo pétalo, y la llorosa y pulcra infancia que deja el baño por secarse al sol... Entonces, con instinto maternal, me subirí...
Ser una casta pequeñez
Hilario Barrero
Ha vuelto a la maleza después de algunos años. Se han borrado caminos, el puente se ha caído, el agua corre espesa y parece más hondo el precipicio. Los cuerpos que ofrecieron su belleza han desaparecido fulminados después de aquel verano o muertos de cansancio y de vejez más tarde. Siguen las sombras cerrando el...
Carbones
Toni García Arias
Dibujan en el aire un lenguaje que desconozco. Gaviotas de plumaje gris y blanco sobrevuelan nuestros cuerpos sin sabernos. Invaden el cielo de palabras nacidas en una latitud lejana, como memoria azul que recorre la marea en busca de una playa. Se alejan cuando cae la tarde. En ocasiones, parece que retroceden, pero s...
En sus alas
Paz Díez Taboada
Traigo una rosa en sangre entre las manos... Blas de Otero Llevo la rosa a cuestas por un largo camino, por una vía estrecha, flanqueada de lágrimas. Llevo sobre la espalda los pétalos heridos, a punto de caer como lluvia de sangre. Traigo la rosa en alto, como un trofeo antiguo, la levanto y agito contra e...
La rosa a cuestas
Gabriela Mistral
¡Ay! ¡Juguemos, hijo mío, a la reina con el rey! Este verde campo es tuyo. ¿De quién más podría ser? Las oleadas de la alfalfa para ti se han de mecer. Este valle es todo tuyo. ¿De quién más podría ser? Para que los disfrutemos los pomares se hacen miel. (¡Ay! ¡No es cierto que tiritas como el Niño de Belén...
Canción amarga
José Martí
Hay sol bueno y mar de espuma, Y arena fina, y Pilar Quiere salir a estrenar Su sombrerito de pluma. ?«¡Vaya la niña divina!» Dice el padre y le da un beso: ?«¡Vaya mi pájaro preso A buscarme arena fina!» ?«Yo voy con mi niña hermosa», Le dijo la madre buena: «¡No te manches en la arena Los zapaticos de ros...
Los zapaticos de rosa
en español
Haz que todas tus mañanas sean brillantes, llénate de optimismo, piensa que todo te saldrá bien y no precipites los acontecimientos. No te apresures a tomar decisiones, date tiempo para pensar. No dejes que otro piense por ti, porque tú tienes tu propia personalidad. Sé tú mismo, no dejes de serlo para complacer a otr...
Para comenzar con un año nuevo feliz
Claribel Alegría
Quisiera creer que te veré otra vez que nuestro amor florecerá de nuevo quizá seas un átomo de luz quizá apenas existan tus cenizas quizá vuelvas y yo seré cenizas un átomo de luz o estaré lejana. No volverá a repetirse nuestro amor.
Saudade
Manuel Alcántara
Ocurre que el olvido, antes de serlo, fue grande amor, dorado cataclismo; muchacha en el umbral de mi egoísmo, ¿qué va a pasar? mejor es no saberlo. Muchacha con amor, ¿dónde ponerlo? Amar son cercanías de uno mismo. Como siempre, rodando en el abismo, se irá el amor, sin verlo ni beberlo. Tumbarse a ver qué pasa, ...
Soneto para empezar un amor
José Ángel Valente
Hoy he amanecido como siempre, pero con un cuchillo en el pecho. Ignoro quién ha sido, y también los posibles móviles del delito. Estoy aquí tendido y pesa vertical el frío. La noticia se divulga con relativo sigilo. El doctor estuvo brillante, pero el interrogatorio ha sido confuso. El hecho carece de testigos. (...
El crimen
José García Nieto
Tú eres el corazón con lo vivido; en ti está todo lo que atrás vamos dejando, lo que hemos ido con pasión amando, definitivamente ya perdido. En ti vemos las gracias que se han ido, los paisajes y el cielo de ayer, cuando las cosas que ahora sigues recordando flotan sobre las aguas del olvido. Pero vives y estás: c...
Al espejo retrovisor de un coche
Gabriela Mistral
Todas íbamos a ser reinas, de cuatro reinos sobre el mar: Rosalía con Efigenia y Lucila con Soledad. En el valle de Elqui, ceñido de cien montañas o de más, que como ofrendas o tributos arden en rojo y azafrán, Lo decíamos embriagadas, y lo tuvimos por verdad, que seríamos todas reinas y llegaríamos al mar....
Todas íbamos a ser reinas
Gerardo Diego
Un día y otro día y otro día. No verte. Poderte ver, saber que andas tan cerca, que es probable el milagro de la suerte. No verte. Y el corazón y el cálculo y la brújula, fracasando los tres. No hay quien te acierte. No verte. Miércoles, jueves, viernes, no encontrarte, no respirar, no ser, no merecert...
No verte
José Asunción Silva
a A. de W. Si en tus recuerdos ves algún día entre la niebla de lo pasado surgir la triste memoria mía medio borrada ya por los años, piensa que fuiste siempre mi anhelo y si el recuerdo de amor tan santo mueve tu pecho; nubla tu cielo, llena de lágrimas tus ojos garzos; ¡ah! ¡no me busques aquí en la tierra donde h...
Suspiro
Claribel Alegría
Fue una pequeña muerte tu partida. Una muerte pequeña que me crece cuando imagino a veces que estás cerca y me obstino en dar vueltas por las calles y regreso a mi casa con la lluvia cayendo y me asalta tu voz en la noche sin horas.
Pequeña muerte
Omar García Ramírez
Yo esperaba de niño frente a la ventana de la tarde un cometa de flamante estela azotando la cara del sol. Yo esperaba un caballito blanco con cola dorada, sobre el que cabalgaría hasta el fin de la tierra. Años después... Yo esperaba una muchacha callada que en silencio leyera a Gustavo Adolfo...
Yo esperaba